Los Ciberataques no son cosa de ciencia ficción.

A medida que nos convertimos en una sociedad altamente conectada y dependiente de la tecnología para entrar en contacto con clientes, proveedores, socios, con nuestros seres queridos, para externar nuestros puntos de vista o hasta para temas de vanidad, la información se ha convertido en una moneda de cambio, que ya desde varios años atrás personas y empresas han podido capitalizar.

La realidad es que lo que compartimos en la red, deja una huella digital que ayuda, hablando positivamente, a generar estadísticas, mapas económicos, rutas de tránsito, análisis poblacionales, rutas de mercado, etc. Sin embargo esta huella también proporciona información que se puede explotar para fines ilegales o que busquen dañar directamente al creador de la misma.

Acorde a un estudio de nuestro socio Kaspersky, entre octubre de 2018 y octubre de 2019, tan solo en México se registraron más de 300 millones de ataques por malware.

Por otro lado Proofpoint, concluye que durante el 2019 más del 50 por ciento de los ataques dirigidos a las empresas tuvieron éxito. En otras palabras, una cantidad desmesurada de ataques lograron comprometer computadoras, smarthphones, servidores, PLC´s y se vulneraron, aplicaciones, cámaras de video e infraestructura en general.

Si nos ponemos a analizar los resultados de estos ataques, a simple vista para muchos, no representan mayor problema y no ameritan el gasto que se propone para contenerlos, de inmediato se toma el camino financiero y se concluye que esos recursos se debieran destinar para otros rubros. Que equivocación tan grande.

Debemos darnos a la tarea de cuestionarnos, como sucede ante la decisión de adquirir un seguro, ¿qué pasaría si…?. Lo anterior es un análisis obligado y personalizado. ¿Qué pasaría si uno de nuestros servidores deja de funcionar?, ¿Qué pasaría si una o más de mis computadoras fueran infectadas de ransomware?, ¿Qué pasaría si los correos electrónicos de mi empresa fueran vulnerados?, ¿Qué pasaría si pierdo la información de x base de datos?… y si nos moviéramos en el ámbito individual/familiar; ¿Qué pasaría si pierdo mis fotos?, ¿Qué pasaría si vulneran la laptop donde entro a mi banca digital?, ¿Qué pasaría si vulneran el celular de mis hijos?, ¿Qué pasaría si hackean las redes sociales de mi familia?

Posiblemente les pueda sonar algo extremo el análisis propuesto, pero la experiencia, nos dicta que no. Debemos estar consientes de lo que pudiéramos perder por el hecho de no estar preparados.

Quizá nos pase o quizá seamos del porcentaje, cada vez más reducido, de los que no sufriremos algún tipo de ataque, eso, no lo sabremos, solo nos queda la prevención.

 

Godofredo Guzmán
BDM
Centro de Innovación e Inteligencia en Ciberseguridad de México

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